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“Siempre me gustó la ciencia, pero de niño nunca imaginé que fuera a ser científico”
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madri+d; IMDEA Networks Institute

Entrevista con Antonio Carzaniga, Visiting Professor, IMDEA Networks Institute. Investigador en la Università della Svizzera italiana (USI), Suiza.


1. Para empezar esta entrevista, nos gustaría conocer cómo nació su vocación científica ¿Cuándo y por qué decidió que quería ser científico?

Es difícil concretar cuando se toman este tipo de decisiones, es más sencillo explicar el por qué. Siempre he sentido mucha curiosidad y pasión por la ciencia, las matemáticas y la ingeniería. Recuerdo que, siendo un crío, le hacía preguntas sobre ciencia o matemáticas a mi padre constantemente. Por ejemplo, me fascinaban los aviones, no sólo por el hecho de poder volar, ser rápidos o trasladarse a destinos exóticos y lejanos. No, lo que realmente me atraía era la física de volar y la cantidad increíble de ingeniería que se requiere para hacerlos volar. También me apasiona la programación desde que me regalaron mi primer ordenador cuando tenía 13 años, si no me falla la memoria. Siempre me gustó la ciencia, pero de niño nunca imaginé que fuera a ser un científico.

Me matriculé en una escuela de ingeniería, en el Politécnico de Milán, pensando que me ganaría la vida como ingeniero. Hice la tesis del máster en colaboración con un grupo de investigación, trabajando con estudiantes de doctorado e investigadores, lo que me animó a seguir con un doctorado. En realidad el hacerme científico no fue una decisión consciente, tuve la suerte de desarrollar mis propias pasiones, o por lo menos algunas de ellas.

2. ¿Cuál es su formación y trayectoria como investigador? ¿A qué instituciones ha estado vinculado hasta ahora?

Mi grado universitario es de ingeniería electrónica, con una especialización en informática. De hecho, la universidad no ofrecía de forma oficial carreras en informática o ingeniería informática por aquel entonces, y sin embargo fue la que hice. El Politécnico de Milán era una escuela buena dentro del ámbito de la ingeniería y, aparte de informática, también aprendí sobre física y matemáticas. Reconozco que no sabía mucho sobre informática hasta que empecé la tesis del máster, aunque siempre he tenido buena intuición para estos temas. Creo que lo fundamental lo aprendí más tarde, al iniciar el doctorado que también realicé en el Politécnico de Milán, aunque en realidad hice la mayor parte en colaboración con la Universidad de Colorado en Estados Unidos. Fui como estudiante de doctorado visitante con el propósito de quedarme nueve meses y terminé quedándome ocho años. Fue allí, trabajando con el Dr. Alexander Wolf, donde aprendí todo lo que sé de investigación.

3. ¿En qué circunstancias surgió la posibilidad de venir a trabajar a Madrid?

Mis compañeros de trabajo me habían hablado mucho de IMDEA Networks e IMDEA Software, y además había estado en contacto con el Dr. Sergey Gorinsky de IMDEA Networks. También conocía a otros investigadores y algunos de los proyectos que se estaban llevando a cabo en el Instituto, sobre todo gracias a mi trabajo como evaluador de proyectos europeos, lo que me llevó a considerar una estancia en IMDEA Networks durante mi año sabático. De hecho, esta es mi primera visita de larga duración (descontando mi estancia en Colorado que personalmente no considero una visita), y no tengo este tipo de relación con otras instituciones. Ahora bien, soy muy partidario de las colaboraciones entre organismos, incluso de diferentes países, si surge el interés. Tengo una relación particularmente estrecha con investigadores en instituciones europeas, como el Imperial College London, la EPFL (Escuela Politécnica Federal de Lausana), INRIA (Instituto Nacional de Investigación en Informática y Automática de Francia), la Universidad de Basilea y, desde luego, el Politécnico de Milán, así como algunas universidades en los Estados Unidos como la Universidad de Colorado, la Universidad de Irvine, California, la Universidad de Kentucky, la Universidad de Massachusetts y la Universidad de Cornell.

4. ¿Qué es lo que más le ha interesado del proyecto IMDEA y qué determinó su incorporación?

Tengo que reconocer que no sabía mucho sobre IMDEA antes de iniciar mi visita en IMDEA Networks. Conocía a algunos de los investigadores, así como algunos de los proyectos de investigación que se llevaban a cabo en el Instituto. Visité IMDEA Networks y me encontré con el entusiasmo, la transparencia y franqueza de un instituto joven y dinámico que me recordaba a mi experiencia en la USI (Università della Svizzera italiana), al incorporarme como miembro fundador de la facultad de Informática. Mi principal impresión de IMDEA Networks es que, en el área de redes, valora la investigación de la mayor calidad y ofrece un ambiente excelente tanto a estudiantes de doctorado, a investigadores jóvenes, como a investigadores senior ya establecidos.

5. ¿En qué líneas de investigación va a trabajar y qué resultados concretos espera alcanzar?

Mis intereses de investigación se centran en dos áreas de la informática: la ingeniería de software y los sistemas de distribución y redes. En los últimos años –siendo no obstante un área de investigación que tiene profundas raíces en mi investigación anterior, que se remonta incluso varios años atrás, a la tesis de mi doctorado– he trabajado con la creación de una arquitectura de red particular centrada en la información (ICN por sus siglas en inglés) y con los problemas de encaminamiento (routing) y reenvío en redes centradas en la información. Pretendo seguir trabajando en esto durante mi estancia con IMDEA Networks. Sobre todo me interesa explorar algunos de los aspectos teóricos de routing, así como algunos aspectos relacionados con estos sistemas.

6. ¿Conocía España antes de su incorporación a IMDEA? ¿Qué es lo que más le gusta de Madrid?

He visitado España y Madrid en particular varias veces, pero aun así tengo la sensación de que no conozco ni el país ni la ciudad muy bien. Sobra decir que tanto Madrid como España tienen una larga historia y, con ella, unas tradiciones complejas y un carácter fuerte que apenas consigo imaginar. Y esto es justo lo que hace esta visita tan fascinante: la experiencia de descubrir una cultura tan interesante y asombrosa y un lugar tan lleno de vida y acontecimientos. Por lo que he visto y conocido hasta ahora de Madrid, diría que lo que más me gusta es su gente. Supongo que me identifico con su franqueza y su espíritu vivaz y alegre. Y, vale, lo reconozco, ¡la ciudad también es muy bonita!